UTILIZACIÓN DE PERROS DETECTORES DE EXPLOSIVOS COMO MÉTODO EFICÁZ DE BÚSQUEDA DE ARTEFACTOS TERRORISTAS.

El problema de hacer frente al terrorismo urbano, en la mayoría de los países, es, responsabilidad de las fuerzas policiales; mientras que la detección y desactivación de artefactos terroristas, en algunos de ellos, es una tarea que compete al personal de Bomberos; esto sucede particularmente en aquellos países donde los Bomberos forman parte de las fuerzas policiales.

 

Desafortunadamente, la iniciativa siempre está del lado de quien pone bombas, sea cual fuere su motivación, religiosa, política, venganza, o la intención de sembrar el terror, ya que es libre de cambiar sus métodos o estrategias como quiera, mientras aquellos que desarmamos bombas como tarea cotidiana, debemos responder con nuestro conocimiento y entrenamiento y nuestro valor, apropiadamente en cada caso, sabiendo que en este contra ataque, no hay instrumentos, métodos o procedimientos que tengan aplicación universal.

 

En los últimos años, muchos esfuerzos científicos y económicos se han invertido en investigar y desarrollar instrumentos y sistemas capaces de detectar bombas y explosivos ocultos, habiéndose encontrado los mejores resultados con radiografías; activación nuclear; seguimiento y detección de efluentes, etc. En esta última categoría se han desarrollado los “olfateadores electrónicos”, instrumentos sofisticados que utilizan gas cromatográfico o detectores de captura de electrones con la capacidad de asegurar en minutos olores de explosivos; por supuesto, estos instrumentos son delicados , costosos, voluminosos, poco fáciles de transportar y de una aplicabilidad limitada.

 

Lejos de esta sofisticación científica, irónicamente, el más simple, conspicuo y exitoso detector de efluentes, es el mejor y más viejo amigo del hombre, el perro.

 

En este informe, presentaremos como de una manera rápida y efectiva el perro, mediante entrenamiento, puede encontrar explosivos ocultos.

 

El principio de la efectividad.

 

19000 es el número de mezclas de sustancias explosivas conocidas, y los canes, tienen la capacidad de detectarlas, a todas ellas, con casi el 100 % de efectividad, sin necesidad de purgas, ni cambios de filtros, ni de baterías. ¿Cuál es el secreto?. En principio, la disposición natural del perro, que tienen exacerbado el sentido del olfato 70 veces respecto al ser humano y algunas razas en particular, superan ese porcentaje.

 

Luego, a esa predisposición, debemos sumarle el aporte que realiza el hombre, mediante el entrenamiento, que está basado en la teoría conductista del método de Pavlov, llamado también del reflejo condicionado, que básicamente establece que un animal puede ser entrenado a responder de una manera específica ante un estímulo externo, como un olor, un ruido o la luz.

 

Se dice que Pavlov, estudiando las conductas en los perros, les impuso en una de sus tantas pruebas, un estímulo externo a una conducta que tenían incorporada, por lo que cada vez que los llamaba a comer, hacía sonar una campana, observando que los animales inmediatamente salivaban.

 

Esto fue así, al punto tal que un día comprobó que haciendo sonar la campana, en un horario no habitual, y sin intención de alimentarlos, los perros igual salivaban como si fueran a recibir comida. Esta fue la base del principio que lo haría luego famoso, y que se aplica en el entrenamiento de los canes detectores de explosivos.

 

Los perros están entrenados para reaccionar ante olores de sustancias explosivas, a cambio de una recompensa en comida. Este tipo de entrenamiento se diferencia del que reciben los perros que buscan droga. (En efecto, pese al mito que dice que “los canes son drogados para que durante un período de abstinencia encuentren las sustancias ilícitas”, cosa que no es cierta, porque en la realidad, los perros detectores de droga son entrenados mediante el juego, de allí que al entrar el perro en la edad adulta ya no suele servir para el trabajo, porque pierden el interés por jugar).

 

Precisamente, para jugar, el perro detector de drogas se desespera rompiendo el paquete que inspecciona, cosa que jamás podría darse el lujo de hacer el perro que busca explosivos.

 

Volviendo a Pavlov, el animal que busca explosivos, está, mediante su entrenamiento, condicionado a asociar los olores de las sustancias base con comida, por lo que cuando el perro huele el explosivo, se saliva; esta es una respuesta primaria condicionada.

 

Adicionalmente está enseñado a sentarse, sin tocar el paquete, lo que condiciona secundariamente la respuesta al estímulo. La reacción a comer es un instinto básico de supervivencia en todos los animales, por eso la recompensa en comida es particularmente efectiva en el entrenamiento de estos perros.

 

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PERROS DETECTORES DE EXPLOSIVOS
Muestra de que manera es entrenado el perro para que detecte explosivos.
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